sábado, 7 de diciembre de 2019

LA DESTRUCCION


LA DESTRUCCCION
Caronte pasó la mano por el panel luminoso de la pared para  confirmar la receta que en la fábrica de productos artesanos debían preparar para la jornada del día bajando por la escalera de caracol.
No sentía frio, no sentía calor no sentía el viento que  corría fuera de la fábrica, el cómo robot que era estaba a las órdenes del encargado de la planta, otro robot como el, con andares casi humanos  y movimiento de brazos, manos y piernas, no tenía casi defectos, solo uno, no tenía corazón aunque si funcionaba  su inteligencia artificial.
Dentro  de la planta de fabricación de productos artesanos Rutia, joven, guapa y humana en contraste de las pocas humanas que quedaban en esta parte del planeta invadida casi toda por robots  predominando con su presencia  la vida de esta parte del mundo incluso dirigiendo el gobierno zonal.
Tenía un pedido  que preparar en el  almacén de componentes químicos extraídos de los árboles que cada vez quedaban menos y al ver este encargo se quedó pensativa, la solicitud de la cantidad de este producto venia de la fábrica de productos artesanos ¿para qué querían esto si es venenoso?
La cabeza de Rutia empezó a  pensar cosa rara ya que les habían quitado esa posibilidad a los humanos de pensar todo se hacía con inteligencia artificial implantada al nacer, pensó en su bebe que ya la tenía.
—Esto no puede ser—se dijo a si misma llamare a Calviche, su compañero también humano.
Rutia y  Calviche pertenecían a la Resistencia Celular, organización secreta que luchaba contra la supresión de la vida humana y también contra los robots que muy perfeccionados pero sin llegar a tener apariencia humana invadían  las áreas del planeta.
Calviche  escuchaba a Rutia con la cabeza bajada y asintiendo de vez en cuando.
—Así que según me estas diciendo  cabe la posibilidad de que mezclen este `producto en los mantecados  envenando  a  gran cantidad de humanos.
—Según mis cálculos—dijo Rutia no menos de mil  caerían al consumir los mantecados malditos.
—Podemos hacer que aparezca un anuncio diciendo el peligro que corren al consumirlos en estas fiestas—dijo Rutia.
—No serviría dijo Calviche la gente se lo tomaría  a broma ten en cuenta que casi nadie solo unos cuantos elegidos como tu conoce el producto sacado de los árboles y no lo creerían.
—Entonces no nos queda más remedio que destruir la fábrica,  el  comando de la Resistencia interior de la fábrica está preparado para eso y mucho más.
—Si—dijo Rutia y nosotros somos componentes del mismo.
—Pues entonces no se hable más, prepara el paquete y envíalo a la fábrica así no sospecharan de nuestras intenciones.
—Pero la destrucción hay que hacerla pronto antes de que fabriquen y distribuyan los mantecados.
—Hablare con Derbay y Tozuno entre ellos tu y yo destruiremos esta  maldita fábrica, si ellos lo aprueban será este sábado por la noche.
El viernes a la hora del almuerzo en la fábrica  se reunió el comando para planificar la acción  con mucho cuidado aunque tenían inteligencia humana pero también restos de la artificial.
—Comenzaremos por destruir la central de energía que activa a los robots, después con las cargas de Manuten puestas en diferentes sitios haremos explotar esta  maldita fábrica.
—El Manuten es ese nuevo explosivo descubierto por nuestros científicos humanos y desconocido para el estado Mayor de los Robots.
—Si, Ese es  aunque vamos a probarlo en situación real, solo se han realizado pruebas, tenemos dentro de la fábrica gran cantidad almacenada.
Convenientemente camuflados y con desinhibidores de imagen  el sábado por la noche  colocaron las cargas de Manuten en los puntos estratégicos de la fábrica  para ser destruida  con  máquinas y robots dentro.
Caronte esa noche dormitaba en su caja y sintió una sacudida leve en el cerebro aunque él no lo sabía pero la central de energía había sido desactivada  dejando sin acción posible a los robots y maquinaria de alta tecnología de la fábrica, a continuación una serie de explosiones silenciosas destruyeron el edificio  dejándolo  reducido a cenizas no quedo ni una sola pared la destrucción fue total.
Rutia y su  banda de la Resistencia Celular salieron de la zona viendo como el edifico quedaba en ruinas, las explosiones silenciosas había realizado su trabajo los robots no mezclarían aquel producto mortal para los humanos con los productos artesanos que fabricaban en la maldita fábrica.
Todo el equipo se abrazo contento por el trabajo realizado.