LA DESTRUCCCION
Caronte pasó la mano por el panel luminoso de la pared para confirmar la receta que en la fábrica de productos artesanos debían preparar para
la jornada del día bajando por la escalera de caracol.
No sentía frio, no sentía calor no sentía el viento que
corría fuera de la fábrica, el cómo robot que era estaba a las órdenes
del encargado de la planta, otro robot como el, con andares casi humanos y movimiento de brazos, manos y piernas, no
tenía casi defectos, solo uno, no tenía corazón aunque si funcionaba su inteligencia artificial.
Dentro de la planta
de fabricación de productos artesanos Rutia, joven, guapa y humana en contraste
de las pocas humanas que quedaban en esta parte del planeta invadida casi toda
por robots predominando con su presencia
la vida de esta parte del mundo incluso
dirigiendo el gobierno zonal.
Tenía un pedido que
preparar en el almacén de componentes
químicos extraídos de los árboles que cada vez quedaban menos y al ver este
encargo se quedó pensativa, la solicitud de la cantidad de este producto venia
de la fábrica de productos artesanos ¿para qué querían esto si es venenoso?
La cabeza de Rutia empezó a
pensar cosa rara ya que les habían quitado esa posibilidad a los humanos
de pensar todo se hacía con inteligencia artificial implantada al nacer, pensó
en su bebe que ya la tenía.
—Esto no puede ser—se dijo a si misma llamare a Calviche, su
compañero también humano.
Rutia y Calviche
pertenecían a la Resistencia Celular, organización secreta que luchaba contra
la supresión de la vida humana y también contra los robots que muy
perfeccionados pero sin llegar a tener apariencia humana invadían las áreas del planeta.
Calviche escuchaba a
Rutia con la cabeza bajada y asintiendo de vez en cuando.
—Así que según me estas diciendo cabe la posibilidad de que mezclen este
`producto en los mantecados envenando a gran
cantidad de humanos.
—Según mis cálculos—dijo Rutia no menos de mil caerían al consumir los mantecados malditos.
—Podemos hacer que aparezca un anuncio diciendo el peligro
que corren al consumirlos en estas fiestas—dijo Rutia.
—No serviría dijo Calviche la gente se lo tomaría a broma ten en cuenta que casi nadie solo
unos cuantos elegidos como tu conoce el producto sacado de los árboles y no lo creerían.
—Entonces no nos queda más remedio que destruir la fábrica, el comando de la Resistencia interior de la
fábrica está preparado para eso y mucho más.
—Si—dijo Rutia y nosotros somos componentes del mismo.
—Pues entonces no se hable más, prepara el paquete y envíalo
a la fábrica así no sospecharan de nuestras intenciones.
—Pero la destrucción hay que hacerla pronto antes de que
fabriquen y distribuyan los mantecados.
—Hablare con Derbay y Tozuno entre ellos tu y yo
destruiremos esta maldita fábrica, si
ellos lo aprueban será este sábado por la noche.
El viernes a la hora del almuerzo en la fábrica se reunió el comando para planificar la
acción con mucho cuidado aunque tenían
inteligencia humana pero también restos de la artificial.
—Comenzaremos por destruir la central de energía que activa
a los robots, después con las cargas de Manuten puestas en diferentes sitios
haremos explotar esta maldita fábrica.
—El Manuten es ese nuevo explosivo descubierto por nuestros
científicos humanos y desconocido para el estado Mayor de los Robots.
—Si, Ese es aunque
vamos a probarlo en situación real, solo se han realizado pruebas, tenemos
dentro de la fábrica gran cantidad almacenada.
Convenientemente camuflados y con desinhibidores de
imagen el sábado por la noche colocaron las cargas de Manuten en los puntos
estratégicos de la fábrica para ser
destruida con máquinas y robots dentro.
Caronte esa noche dormitaba en su caja y sintió una sacudida
leve en el cerebro aunque él no lo sabía pero la central de energía había sido
desactivada dejando sin acción posible a
los robots y maquinaria de alta tecnología de la fábrica, a continuación una
serie de explosiones silenciosas destruyeron el edificio dejándolo
reducido a cenizas no quedo ni una sola pared la destrucción fue total.
Rutia y su banda de
la Resistencia Celular salieron de la zona viendo como el edifico quedaba en ruinas,
las explosiones silenciosas había realizado su trabajo los robots no mezclarían
aquel producto mortal para los humanos con los productos artesanos que
fabricaban en la maldita fábrica.
Todo el equipo se abrazo contento por el trabajo realizado.